Mascotas Humanas

¿Mascotas Humanas?

El juego de mascotas humanas forma parte de los juegos de rol que se desarrollan dentro de una relación que generalmente está vinculada al BDSM.

Esta forma de juegos usualmente se desarrolla en escenarios particulares o como parte de una sesión erótica de D/s.

Sin embargo, también es usual que sea parte de una relación estable de dominio dentro del espacio doméstico.

Cuando uno de los participantes asume las características de un animal en particular, el otro asume el rol de dueño.

Así, se despliega una dinámica de sumisión y dominio un poco diferente a los que se maneja comúnmente en los juegos de rol eróticos del sadomasoquismo.

Esta variante se encuentra en una escala diferente del BDSM.

 

El juego de mascotas humanas como estilo de vida

Dentro de esta perspectiva, pueden entrar en juego dos o más personas.

Los jugadores que asumen el rol de “animal” doméstico, suelen ser conejos, perros, gatos, equinos o cualquier otro.

Esta elección será de acuerdo al gusto de los jugadores. Es muy común que la versión del animal sea joven, es decir cachorros.

Característicamente, el dueño de las mascotas humanas es la parte dominante de la relación, de esta forma, se establece el juego de poder.

Dentro de este escenario, el juego incluye dominio total, la que se manifiesta en forma de humillaciones y castigos al igual que otras variantes de los juegos D/s.

El juego de mascotas se distingue de otros juegos de rol, en los cuales también se caracterizan animales, pero la dinámica es del estilo presa-depredador.

Las mascotas humanas pertenecen a su dueño, dentro de este estilo, el amo asume la propiedad del animal, no solo lo domina, también lo cuida y alimenta.

 

El rol de las mascotas humanas

Las mascotas humanas pueden asumir las conductas del animal representado en su totalidad.

Aunque ello, no siempre es una regla, es lo más usual.

La idea subyacente de ser una mascota, involucra los aspectos afectivos.

Por lo tanto, las mascotas humanas son queridas, mimadas y cuidadas en todos los aspectos.

Obviamente, el deseo de ser dominado, se refleja como parte del comportamiento que asume la mascota.

Ambas partes, dirigen la dinámica de la relación, para incluir los juegos, castigos y caricias en la prestación de los semblantes sado masoquistas que se asocian a esta relación.

La despersonalización, es un aspecto muy importante para los participantes, no obstante este aspecto suele estar determinado por el convenio de las partes.

El rol de las mascotas humanas

En otras palabras, el grado de “deshumanización” depende del gusto del dueño y la mascota.

Algunos dueños prefieren que la despersonalización no sea completa, pues se pierde parte de la esencia del juego de roles.

Otros, desean que el animal olvide su humanidad a tal punto que la persona sumisa actúa como el animal elegido en todos los aspectos, incluidos el defecar y comer como el animal al cual representa.

Cuando el rol de mascotas humana, se adopta al máximo, se recurre al uso de trajes especiales.

Estos disfraces, suelen incluir máscaras, guantes, accesorios y en casos extremos prótesis especiales.

El uso de correas, collares, adornos y utensilios especiales para la alimentación y el descanso son parte importante del juego de mascotas doméstico o permanente.

Por supuesto, la gradación y duración de este juego de roles siempre corresponde al gusto de los involucrados. Por ende, los estilos de este interesante juego de roles, son personales y muchas veces únicos.

Las mascotas humanas, normalmente se expresan a través de sonidos no humanos, asumiendo también otras conductas del animal.

 

¿Cómo se desarrollan los roles de D/s en el juego de mascotas?

  • Los intercambios de poder dentro de esta relación están basados en la dinámica que asumen ambas partes de acuerdo al estilo de la relación.
  • Por ejemplo, el cuido de las mascotas humanas, exterioriza una jerarquía del poder en la cual el amo puede dar afecto o castigos a su gusto.
  • Pero también involucra otros aspectos importantes para el sumiso, pues desea ser acariciado pero también necesita de los castigos como gratificación.
  • Este juego expresa una relación de esclavitud con otros matices, en la cual se involucra el componente afectivo.
  • Es bastante común que la duración del juego propicie la modificación de los límites originales.
  • De tal manera que la relación de esclavitud se consolide cada vez más.
  • El dominante, es el dueño, el amo. Este, cuida a su mascota, la alimenta y su gratificación proviene de la humillación propia de su comportamiento.
  • Los amos en este juego suelen ser suaves en su forma de entrenar al animal, pero el placer elemental, se obtiene al desplegar su dominio sobre él.
  • Por otro lado, el sumiso es querido y cuidado en los aspectos básicos, complementando la relación por medio del placer de ser sometido o estar bajo el control del amo.
  • De tal forma, el núcleo de la sumisión se encuentra en su dependencia para la subsistencia y su búsqueda de afecto y atención mediante acciones propias de una mascota, pero…

juego de mascotas

¿Cómo se comporta una mascota humana?

Las mascotas humanas, deben demandar atención, afecto, alimentación y cualquier satisfacción a sus necesidades fisiológicas, mediante acciones del animal personificado.

En un juego de gatitos, o kitten play, por ejemplo, la mascota ronroneara. Jugará con objetos, se acurrucará a su dueño e incluso puede arañar o morder suavemente.

Al exhibir los comportamientos de un gato, recibirá la respuesta de su dominante, en forma de caricias o refuerzos.

También se incluye la disciplina mediante castigos suaves o bruscos, dependiendo de la conducta del gatito.

Es decir, que dentro de esta dinámica, el gatito puede hacer travesuras o realizar acciones que ameriten una reprimenda.

Todo ello forma parte del juego y es tan variable como lo deseen ambas partes.

De acuerdo al grado de despersonalización, la mascota humana puede incluso defecar en el piso o destruir objetos de la casa.

Este comportamiento, genera entonces, el castigo merecido, gratificando el deseo del sumiso de ser “disciplinado”

Una ventaja que ofrece este juego de roles, es que permite que las acciones de dominio y sumisión respondan a la demanda de estímulos, sin establecer reglas excesivas o patrones pre determinados.

mascotas humanas

Ser y parecer una mascota humana

Para considerarse una mascota, no basta en ocasiones la conducta.

Disfrazarse, permite asumir los atributos físicos fundamentales que exhibe el animal.

Utilizar complementos a manera de orejas, cascos, colas y pastas ayuda a los sumisos a sentirse más cómodos con su papel y produce mayor impacto emocional en el dominante.

Existen prótesis para colmillos, colas y garras, dentro de todos los accesorios disponibles, el más curioso es el uso de cola.

Este complemento, se encuentra disponible en versiones que se añaden de forma superficial y otras que se colocan en la cavidad anal.

El uso de maquillaje también suele ser común dentro de esta dinámica de las mascotas humanas, es utilizado con más frecuencia por las mascotas humanas femeninas.

Por múltiples razones personales, algunas mascotas se deciden por el uso de lencería provocativa o la desnudez total. Estos aspectos siempre están en relación directa con las preferencias personales y el escenario disponible.

 

Entrenando a las mascotas humanas

mascotas humanas

Entrenar una mascota, se relaciona con la forma en la que se moldeara su comportamiento. Esta es solo una representación simbólica del dominio y la sumisión.

Sin embargo, los elementos del castigo como gratificación sado masoquista entran en escena de manera explícita y sensual.

Dentro de las actividades de entrenamiento se pueden incluir los trucos, el sistema de recompensas y la forma adecuada de excretar.

La humillación, asume el rol fundamental durante este proceso, ya que prácticamente es la base sobre la que se sustenta el dominio sobre el sumiso o sumisa.

Utilizar juguetes o accesorios además del vestuario, favorece l experiencia, añadiendo diversión y formas más atrayentes de manifestar la conducta animal.

De acuerdo a la naturaleza de la relación, la mascota dispondrá de una cama, jaula, cajón de arena y juguetes que le aportarán comodidad y aportan una ambientación más propicia para olvidar su humanidad.

Cabe destacar que la mascota requiere sentirse segura y protegida. Además debe estar cómoda y recibir respuestas gratificantes.

El aspecto alimenticio, requiere de cuidados especiales. En este sentido, no se recomienda utilizar comida para animales, ya que no son seguros para el consumo humano.

Este es quizá el único aspecto en cual no es factible olvidar la humanidad. Tanto las comidas diarias como las golosinas deben ser aptas para el consumo de seres humanos.

 

Gratificación y sexualidad

Gratificación y sexualidad

Este juego puede resultar altamente gratificante para ambos participantes porque permite una interacción constante, en la cual se pide el estímulo deseado, sea en forma de caricia o castigo.

Esta dinámica permite que ambos roles, dominante y sumiso, exploren sus necesidades de una forma más natural y serena.

El sexo no necesariamente forma parte de este juego relacional. Incluso puede estar completamente excluido del juego de mascotas.

Cuando si está incluido, el amo suele permitir que su mascota se humanice. O como una variante del juego, puede asumir el rol de depredador sobre ella.

 

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